La magia del acetato y la nostalgia salsera Durante este cuarto día, el ambiente en las canchas de baloncesto de la Unidad Deportiva Jaime Aparicio se transformó en un santuario para el sonido análogo. Los asistentes no solo disfrutaron de una curaduría impecable de éxitos mundiales, sino que presenciaron la mística detrás de cada “joya” en vinilo. La jornada se centró en rescatar esas grabaciones raras de orquestas que definieron el sonido de los años 70 y 80, permitiendo que las nuevas generaciones conecten con la raíz del movimiento salsero. El siseo de la aguja sobre el disco fue el acompañante perfecto para una tarde donde la prioridad no fue solo bailar, sino escuchar y apreciar la técnica de los grandes maestros.
El Encuentro de Melómanos y Coleccionistas es, sin duda, el corazón vibrante que pulsa en el alma de cada Feria de Cali, un espacio donde la tradición salsera se respira en cada rincón, se baila en cada metro cuadrado y se siente hasta en lo más profundo de la sucursal del cielo. Desde hace más de cuatro décadas, esta cita ineludible reúne a los guardianes del vinilo, la élite de los DJs internacionales y a las agrupaciones que, con su música, mantienen viva la flama de nuestro género más querido. Presenciar este evento es sumergirse en una fiesta patrimonial donde los discos de 78 RPM narran historias, las rarezas musicales son tesoros compartidos y el tributo a los grandes maestros de la salsa, el bolero y la música afrolatina eleva el espíritu.
Un espacio para el intercambio de saberes musicales Más allá de la música, el Encuentro de Melómanos se consolidó en su cuarta fecha como un foro académico y cultural de entrada libre. La importancia de este día radica en el intercambio de historias entre coleccionistas locales e internacionales, quienes comparten datos técnicos sobre sellos discográficos, arreglistas y anécdotas de grabación que no se encuentran en los libros de texto. Esta labor de preservación convierte a la Feria de Cali en un referente mundial, donde el melómano deja de ser un simple espectador para convertirse en un historiador activo del ritmo que identifica a la “Sucursal del Cielo”.
